viernes, 28 de febrero de 2020

LIBROS Y ESCENARIOS

Diario de Alcalá 28 de abril de 2007
LIBROS Y ESCENARIOS

Esta semana de libros y rosas presenta tantos escenarios como localidades. El argumento es el libro, pero la escena presenta más visos de “casting” que de mensaje. No importan los textos, más bien la puesta en escena. Lo que se disputa es el papel de protagonista, y por eso se habla tanto de escenarios. En las Ramblas de Barcelona los libreros afirman que el día de San Jorge hacen caja para casi todo el año. En Madrid se lanza la noche del libro como si fuera la noche de los muertos vivientes: librerías y bibliotecas abiertas hasta el amanecer sin importar más allá de la publicidad que se pueda conseguir durante esas largas horas de ritual vacío. Lo mismo sucede en Alcalá en la plaza de Cervantes “escenario” y motivo de la elección del 23 de abril como día del libro. Se abre el Paraninfo – bello escenario - para salir en televisión con motivo del premio.
Pero volvamos al escenario, palabra de moda: habla de escenario Otegui, cuando se refiere al conflicto vasco, hablan de escenario los del PP cuando niegan los sucesos de Melilla, hablan de escenario los del PSOE cuando opinan de los alcaldes de Cienpozuelos, y en un escenario azul televisivo anduvo la otra noche Rajoy sin contestar cuanto gana al mes. Para confirmar la teoría me llama mi amiga Evangelina que quiere desempolvar una exposición de fotografías antiguas que montamos hace ya más de diez años en el CEPA Don Juan I para estudiar los escenarios que acogen a los personajes atrapados en el tiempo. Alrededor de estos escenarios se mueven un buen número de personajes en busca de espectadores cuyo guión puede ser copiado de cualquier autor porque el guión, el libro, la lectura, el intelecto, el gusto, el placer, la distracción, la alegría que proporciona el libro poco importa, importa el monólogo reiterativo del club de la comedia, las candilejas de la televisión, los focos del proscenio sobre los personajes en busca del voto. El día del libro, la noche del 23 de abril solo será un escenario de una farsa porque a nadie le interesa el contenido sino la gesticulación, el alboroto, la representación torpe. Ya sabíamos desde Calderón que el mundo es un gran teatro, y que “Una fiesta hacer quiero/ a mi mismo poder, si considero/ que solo a ostentación de mi grandeza/ fiestas hará la gran naturaleza; / y como siempre ha sido/ lo que más ha alegrado y divertido/ la representación bien aplaudida, / y es representación la humana vida/ una comedia sea/ la que hoy el cielo en tu teatro vea”, pero no un sainete mal ensayado donde la vida no es sueño sino aburrimiento y modorra. Por favor, más textos, más lectura y menos escenarios llenos de fantoches en busca del aplauso fácil.

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